Comer sano y hacer deporte favorecen la longevidad

La idea de luchar contra el envejecimiento la hemos incorporado totalmente a nuestro ADN social. ¿No crees? Estamos obsesionados con no envejecer. Da igual si es estéticamente o simplemente evitando que pasen los años por nosotros. Que el paso del tiempo deje huella no es una idea que guste al ser humano. Son incontables los tratamientos anti-edad, así como las recomendaciones para mantener el cuerpo joven. Pero, tal vez el objetivo no sea combatir el envejecimiento sino: ¿qué debo hacer para envejecer mejor?

En internet hay incontables informaciones de personas longevas en esquinas remotas del mundo, y siempre nos sorprende. Lo que más llama la atención es que muchos deben su longevidad a su estilo de vida (mayormente comer sano y mantener una vida física activa). Un método sencillo para que su cuerpo se mantuviera jóven y activo más tiempo. Y nos referimos también a la mente.

Estas personas longevas, la gran mayoría, no cuidan su dieta de una forma consciente. Pero eso si, han tenido acceso desde siempre a alimentos directamente de la tierra, kilómetro 0. Tampoco se levantan cada mañana pronto para hacer running. En su lugar, lo que hacen es comenzar pronto la jornada laboral y gastar miles de calorías en sus actividades diarias. Vamos, que practican una rutina de vida poco sedentaria y consumen, principalmente, verduras, frutas y hortalizas. Esto puede ser una pesadilla para algunos y un placer para otros.

Comer sano es una de las claves

Mesa con ingredientes para coemr sano. Vegetales, frutas y hortalizas.

Sobre a lo que la alimentación respecta, la tierra es capaz de darnos todo lo que necesitamos para poder vivir más tiempo. Se incluyen también aquí la carne y al pescado. Ahí están todos los nutrientes, vitaminas y minerales que necesitamos para comer sano. El resto de productos, es mejor leer con cuidado la etiqueta y conocer sus valores nutricionales. En conclusión, balanceando la ingesta de nutrientes, y manteniendo un orden en la dieta ( no tiene por qué ser tan estricto), habrá una mejora física y mental. Favorecerás la longevidad.

Bien es cierto que en el supermercado todos aquellos alimentos con etiqueta BIO u «orgánico» cuestan el doble que los productos regulares. Pero, basta con hacer un cambio en el tipo de cosas que se compran en el super; dejar los alimentos que menos bien nos hacen y limitarnos a consumir aquellos que tenga menos conservantes e ingredientes artificiales. También tienes fruterías locales que ayudan a surtir la nevera de verde y otros colores. Comer sano siempre conlleva un esfuerzo extra, pero con una gratificación alta.

Entonces, la alimentación que actualmente llevamos puede que no esté ayudando a retrasar el envejecimiento, sino que lo adelante. Además de exponernos a sufrir enfermedades conectadas a la ingesta de sustancias presentes en lo que comemos. Es una posibilidad remota, pero real. Hay muchas afecciones relacionadas con componentes nutricionales que consumimos a diario. Que esté bueno no significa que sea bueno.

La vida física activa es esencial

Además de comer sano, hay que hacer ejercicio físico.

Luego está la cuestión de mantener una vida física activa: el gran reto. Tener una gimnasio cerca es de mucha ayuda. Por muy poco que sea el tiempo que se le dedique, solo con ir un par de veces a la semana, ya se activa la maquinaria de huesos, tendones y músculos. Estás dándole al cuerpo la actividad que necesita. Pero ¡ojo!, no toda la actividad que necesita el cuerpo está dentro del gimnasio.

Digamos que tienes un puesto de trabajo con muy poca, o ninguna, actividad física. Entonces, pudieras compaginar esos 2 o 3 días de gimnasio con un par de días de caminatas al aire libre. Solo o en grupo, funcionan de igual manera. Caminar o correr aporta más de lo que crees. Gastas calorías, fortaleces los músculos, limpias las arterias y despejas la mente. Si lo haces en entornos naturales el beneficio se multiplica.

Mientras más actividad física le demos al cuerpo, más resistirá al paso del tiempo. Que sea un ejercicio variado, por supuesto. Así, la musculatura se preparará para resistir durante más años en buenas condiciones. Incluso se pudiera llegar a los 80 años con fuerzas para seguir haciendo deporte cada semana. Si, es posible.

Hay que entrenar la mente

Una vez que somos conscientes de todo esto, vemos que quizás donde más energía tenemos que invertir es en que la mente sepa lo importante de hacer ejercicio y alimentarse bien. La fuerza de voluntad es el «músculo» que más cuesta mantener. Es mucho más fácil encontrar excusas que motivación. Y que nadie se sienta señalado, es un problema habitual de nuestra especie.

Ideas: Cuando te vayas de cañas, y si es posible, camina al lugar o usa el transporte público. Es una experiencia y un ejercicio físico que agradecerás. Si vas al super, intenta comprar lo menos procesado posible. Habrá que aprender nuevas recetas eso si. Y en las visitas al restaurante o al bar, también se pueden hacer elecciones inteligentes (saludables) en cuanto a comida y bebida se refiere.

La longevidad es una cuestión de actitud